Beneficios del movimiento multidireccional

Trabajo en diferentes direcciones en el fútbol.

En los últimos años, desde las apariciones de las investigaciones de Louturco y JB Morín en cambio de dirección y sprint respectivamente, el interés por el entrenamiento de la capacidad de movimiento multidireccional y su calidad asociada ha ido totalmente in crescendo. Sin embargo, a diferencia del sprint, en su versión lineal o curva, es más difícil entender la necesidad de un trabajo específico en diferentes direcciones (angulaciones y deceleración) puesto que en el fútbol, el tipo de acciones multidireccionales tienen una menor “similitud” con los diferentes drills o tests. Y eso hace que no se entiendan sus beneficios.

El objetivo de este artículo es presentar por un lado los beneficios y el análisis que de la capacidad de movimiento multidireccional del jugador nos puede aportar, y por otro, dar una serie de pautas sobre su programación.

Beneficios del análisis multidireccional

Lo primero que es necesario entender es que el análisis de la capacidad multidireccional a través de diferentes tests es un análisis “de fuerza útil” o “funcional”. En si mismo, el movimiento multidireccional es una integración de un trabajo acelerativo, más uno decelerativo, más uno reacelerativo (cuyas características dependen del ángulo de entrada y salida previo), con lo que desde esa perspectiva lo que observamos al analizar un movimiento multidireccional es un perfil contínuo de transición entre unas fases de generación de fuerza predominantemente concéntrica (ya que en ocasiones no llegamos a los metros necesarios para trabajar reaciamente a través de fuerza elástica), a principalmente excéntrica en grupos concretos que se llevan toda la carga decelerativa (recto femoral p.ej.), a otra en que vamos a necesitar nuestra máxima capacidad concéntrica con la salvedad que nuestra organización corporal no es lineal a la dirección, si no que va a variar desde la entrada a la salida del punto de cambio de dirección. Todo ello bajo unos condicionantes de tiempos y direcciones concretas.

Es decir, no estamos tratando de imitar acciones de cambios de dirección en el juego, si no que estamos observando la capacidad que tiene el jugador de gestionar esos cambios de necesidades de fuerza y organizaciones corporales, detectando fases en las que tengamos que intervenir para optimizar ese perfil.

Además de esas fases, a nivel cinemático tenemos otras dos subfases entre esos cambios, en los que buscamos la maximización de los apoyos, la organización postural y el aprovechamiento de las inercias generadas.

Con este análisis no sólo estamos detectando necesidades de optimización de capacidades que luego puedan afectar a acciones de juego (saltos, cambios de ritmo, búsqueda de espacios….) si no que además, debido a esa reorganización autónoma a nivel cinemático, también estamos detectando marcadores de riesgo lesional, que en presencia de aumentos de carga o fatiga, puedan llegar a ser desencadenantes de lesiones.

Por otro lado, al observar la reacción de sus apoyos a los cambios de intensidades e inercias en las fuerzas internas, también podemos ser más eficientes a la hora de diseñar los programas de optimización de capacidad (entrenamiento de fuerza funcional) del jugador.

Pautas a seguir en el entrenamiento de la capacidad multidireccional

Evidentemente, todo trabajo de periodización y programación es muy personal de cada equipo, pero si que hay una serie de “reglas” de trabajo que debemos mantener, para conseguir maximizar los beneficios de ese tipo de trabajo.

Diseño de los drills:

Programación durante la semana:

Los drills de 45º y 90º no tienen una carga decelerativa en si mismo muy elevada, con lo que pueden ser utilizados tanto al principio como al final de la semana.

Sin embargo, a partir de los 90º, nos encontramos con que ese trabajo aporta una carga muy elevada al sistema, con lo cual hay que tener en cuenta la distancia desde/al partido siguiente.

Programación en la sesión:

Principalmente al inicio, incluso como un trabajo de PAPE, por la duración de los esfuerzos (6-8”) y su tipología a nivel metabólico, no son necesarios unos descanso muy amplios, por lo que es raro que luego influyan en las tareas inmediatamente posteriores.

Consideraciones previas.

Sobre todo, hay que tener cuidado con introducir este trabajo sin que de manera paralela se introduzca un trabajo de movilidad y de fundamentos de fuerza, si no, es posible que aparezcan determinadas molestias a nivel cadera, tendón rotuliano y tobillo, asociadas a las necesidades de absorber y descargar fuerzas, y los rangos de movilidad y direcciones asociadas a la eficiencia decelerativa.

Resumiendo

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